Entre al consultorio de la mano de Santiago, estaba muy nerviosa...
El consultorio era muy pequeño tan solo cabíamos la doctora, Santiago y yo. Me descubrí el abdomen, la doctora colocó un gel sobre el y comenzó a hacerme algunas preguntas, las típicas
¿Cuándo fue tu última menstruación?
¿Cuándo fue tu primera relación sexual?
¿Cuándo tuviste tu primer menstruación?
Mientras esto ocurría, yo podía ver a mi bebé. La doctora coloco una pantalla frente a Santiago y bueno el podía ver todo lo que la doctora me mostraba, me indico donde estaba su carita, su estomaguito, el fémur, la columna, su cabecita, etc. Que podía decir, las lágrimas me brotaron de los ojos, era mi bebé, mía y de nadie más.
La doctora de dijo que por la forma en que estaba acomodada no podía decirme el sexo del bebé, pero la verdad a mi lo único que me importaba es que estaba perfectamente bien, se encontraba completamente sana, de hecho estaba un poco más grande considerando mi última menstruación.
Me alegre mucho debo decirlo, me sentí muy feliz, a continuación acudimos con Daniel, el médico me midió la pancita, me mostró los latidos de mi pequeñita, me mostró el hospital y partimos.

Comentarios
Publicar un comentario